LA FISIOTERAPIA PEDIÁTRICA ATIENDE A NIÑOS Y NIÑAS DE EDUCACIÓN ESPECIAL EN EL ENTORNO ESCOLAR

Nelson Do Ceu

Fisioterapeuta Diplomado en el año 1998 por la Universidad de Alcalá de Henares.
Formación en Concepto Bobath (Centro Parálisis Cerebral) Buenos Aires Argentina.
Formado el
 Therasuit por Isabela Kolsioni Mallorca. 
Formado en Ejercio en Suspensión. MÉTODO SEIJAS Buenos Aires Argentina.
Promotor del ejercicio terapéutico en suspensión.
Desarrolla su labor en el ámbito de la neurorrehabilitación, y colabora con la UIB como tutor de prácticas en la formación de nuevos alumnos.

 

¿Podría explicar brevemente qué es la Fisioterapia en Neuropediatría y cuál es el perfil de los alumnos con los que trabaja a diario?

Es la atención a niños con afectación neurológica, ayudándoles a adquirir capacidades motrices para ganar autonomía en sus actividades diarias. Trabajamos con alumnos cuyas patologías, como parálisis cerebral o enfermedades neuromusculares, presentan desafíos complejos en su desarrollo motor.

¿Qué le motivó a especializarse en Neuropediatría y a trabajar dentro del entorno escolar de educación especial? ¿Qué es lo que más valora de este contexto concreto?

El deseo de ayudar a los demás. En esta rama, la atención va más allá de lo físico; es un soporte integral para el niño y su familia. Lo que más valoro es la capacidad de conectar a través de un lenguaje no convencional y ver el impacto positivo de nuestro trabajo en su día a día.

¿Cómo se integra su labor específicamente en el proyecto educativo del centro y en la rutina diaria del alumno, más allá de las sesiones individuales?

Nuestra labor se integra de forma transversal: adaptando el entorno y el material, colaborando con otros profesionales en actividades conjuntas, participando en salidas y organizando terapias acuáticas. El objetivo es que la fisioterapia no sea un momento aislado, sino parte de su vida escolar.

Más allá de objetivos puramente físicos, ¿en qué aspectos de la participación y la autonomía del alumno en su entorno escolar se centra?

Nos centramos en su integración real: que pueda participar en el juego, en las sesiones de psicomotricidad, en el deporte y en las dinámicas del aula. Buscamos que las mejoras motoras se traduzcan en una mayor interacción con sus compañeros y su entorno.

¿Qué papel juegan las tecnologías de apoyo (órtesis, bipedestadores...) en su trabajo? ¿Cómo decide qué herramienta es la más adecuada y cómo la integra como un medio para participar, no solo para posicionarse?

Son fundamentales para el posicionamiento, la movilidad y prevenir deformidades. La elección es un trabajo en equipo entre fisioterapeuta, ortopeda y familia. La clave es que no sea un elemento pasivo, sino una llave para que el niño pueda explorar, jugar y aprender junto a los demás.

La familia es crucial. ¿Cómo les implica en el proceso, les orienta y traslada los objetivos para que haya continuidad en casa?

La comunicación es bidireccional y constante. Buscamos siempre un consenso entre los objetivos escolares y las prioridades familiares. Afortunadamente, en fisioterapia suele haber alineación, pues la movilidad se traduce directamente en autonomía, un deseo común.

¿Podría ponernos un ejemplo concreto de cómo se coordina con una tutora o un logopeda para un objetivo común? ¿Y con profesionales externos?

Al inicio de curso hacemos una evaluación inicial conjunta con tutora, logopeda, psicóloga y otros especialistas. Por ejemplo, para un niño con dificultades para comer, coordino postura y control cefálico con la logopeda, que trabaja la deglución. Con externos, como médicos u ortopedas, la coordinación es vital para un enfoque unificado.

Pensando en su trayectoria, ¿cuál ha sido el reto más difícil que ha tenido que superar y qué aprendió de ello?

Enfrentarse a la muerte, cuando se trabaja con patologías degenerativas. El vínculo creado con el alumno y su familia hace que sea una pérdida profunda. Aprendí a identificar y gestionar esas emociones, a transitar el duelo y a saber cuándo buscar apoyo profesional para poder seguir acompañando con calidad.

En un trabajo tan exigente, ¿qué es lo que más le resulta frustrante a veces? ¿Cómo logra sobrellevarlo?

Principalmente dos cosas: los desacuerdos en la comunicación con otros agentes sobre el enfoque de un caso, y cuando, a pesar de todos los esfuerzos, no se logran los objetivos o hay un estancamiento debido a la propia patología. Se supera entendiendo que la última palabra la tiene la familia, documentando bien nuestra labor y, sobre todo, priorizando siempre el bienestar del niño por encima de todo.

En el lado opuesto, ¿qué tipo de logro con un alumno le produce mayor satisfacción?

El mayor éxito es multidisciplinar y se ve a largo plazo. Ver a un niño convertirse en un adolescente o adulto con independencia, integración social y laboral es lo más gratificante. Recuerdo una alumna que, tras 10 años de trabajo, logró moverse con un vehículo adaptado y una vida social plena. Esa es la verdadera perspectiva del éxito.

Mirando hacia atrás, ¿qué ha sido lo más valioso que ha aprendido de sus alumnos?

A "aprender para compartir". Ellos me han impulsado a formarme en nuevas disciplinas, como el yoga o el patinaje, para luego poder trasladar esos aprendizajes al ámbito terapéutico. Me han enseñado que dar es, en esencia, recibir.

Basándose en toda su experiencia, ¿qué recomendación clave daría a los padres o cuidadores de niños en neurorrehabilitación?

Que busquen comprender la patología de su hijo, mantengan una comunicación clara y bidireccional con los profesionales, conozcan las limitaciones realistas y, sobre todo, no descuiden la búsqueda del bienestar y la felicidad de todo el núcleo familiar.

Si tuviera una varita mágica, ¿qué avance le gustaría ver en la integración de la fisioterapia y la atención a la neurodiversidad dentro del sistema educativo?

Un mayor conocimiento y acceso a todas las ayudas técnicas existentes, para su uso dentro y fuera de la escuela. Y me encantaría ver una "fisioterapia en la calle": parques y playas con espacios de juego y ejercicio adaptados, promoviendo una inclusión real en la comunidad.

¿Podría la Inteligencia Artificial y la robótica sustituir la labor del fisioterapeuta?

No. La complejidad de las patologías y, sobre todo, la necesidad de una comprensión que va más allá de lo verbal—el tacto, la calidez humana, el cariño—hacen imposible esa sustitución. La IA y la robótica pueden ser herramientas valiosas, catalizadores, pero nunca sustituirán la esencia de esta profesión.

¿Qué consejo daría a los nuevos profesionales que quieran dedicarse a este campo?

Sobre todo, que tengan vocación y sientan que es su pasión. A partir de ahí, el camino, aunque exigente, es más llevadero. Deben formarse continuamente, ser creativos, innovadores y empáticos. Si lo hacen, descubrirán que reciben mucho más de lo que dan.

20 de Abril de 2026

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